El viaje de la vida, desde la cuna hasta la tumba, está lleno de aprendizajes fabulosos. Dicen que cada niño nace con un pan debajo del brazo, pero en la era del fitness, quizás deberíamos considerar un snack más saludable. Sin embargo, lo que es innegable es que todos venimos al mundo con una maleta imaginaria colgada a nuestras espaldas. En ella, llevamos el equipaje que nos acompañará durante toda nuestra existencia.
Esta maleta debería contener solo un elemento:
El libre albedrío. Ese derecho inalienable que nos permite elegir libremente nuestro camino, o más coloquialmente, hacer lo que nos plazca. Pero, lamentablemente, esta maleta nos llega vacía y sin cerradura. Cualquier persona puede llenarla con pesados ladrillos si así lo desea.
Desde nuestra más tierna infancia, nuestros padres comienzan a depositar en ella cargas etiquetadas con imperativos: “qué hacer”, “qué ser”, “qué tener”, “qué decir”, “qué contestar” y un sinfín de “ques”. Estas imposiciones se convierten en una hoja de ruta impuesta que termina atando nuestro destino a intenciones ajenas.
Estudia, trabaja, sé un buen hijo, un buen padre, un buen ciudadano, un buen esposo… Las expectativas sociales y morales se acumulan como lastre, limitando nuestro vuelo. Sin embargo, los rectores de nuestras vidas a menudo olvidan preguntarnos: ¿qué queremos realmente? ¿Qué nos hace sentir cómodos?
La respuesta sincera a estas preguntas, aunque rara vez nos las planteamos, es la clave para liberarnos de las pesadas cargas de nuestra maleta. Al hacerlo, podremos emprender el viaje de nuestra vida de manera más ligera y auténtica.
Al soltar esas cargas, descubrimos que la vida sucede mientras hacemos planes o intentamos complacer a los demás. El pasado solo nos deja rencores y resentimientos, y la ansiedad por el futuro solo nos causa inquietud. Así que, querido viajero, deshazte de los ladrillos innecesarios y viaja ligero. La vida está aquí y ahora.
«Te diré un secreto, mi amigo. No esperes por el juicio final, se lleva acabo todos los días».
Albert Camus. [La caída].